Explorando las maravillas rurales de Europa

Lejos del bullicio de ciudades como París, Barcelona y Florencia hay lugares en los que disfrutar de más tranquilidad. Lugares en los que puede estirar las piernas y respirar el aire más puro de Europa. Se trata de la campiña y las zonas rurales de Europa.  Casi todos los países tienen paisajes pintorescos de abundantes campos que emanan una dulce serenidad. Tanto si le atraen las zonas rurales y el campo como si desea disfrutar de unas vacaciones más allá de las ciudades turísticas, la campiña europea es el lugar idóneo.

Las villas de Quaint y Drvengrad enlas montañas de Mokra Gora, en Serbia, le ofrecen una experiencia auténtica durante su estancia.

Comience su aventura rural en Serbia. Un tranquilo país de lo más pintoresco salpicado de pequeños pueblos en mitad de la nada también conocidos como los pueblos étnicos.  Disfrute en una de sus pequeñas granjas con su característico olor a madera tallada. Participe en un recolecta de fresas, de setas u otro producto cultivado localmente y acompáñelo todo con leche fresca de la granja. No tendrá que preocuparse en buscar un hotel cercano, podrá alojarse en la misma granja en una de las cabañas.

Si los pequeños pueblos étnicos de Serbia no le parecen lo suficientemente emocionantes puede cruzar a Montenegro. En este país de los Balcanes encontrará pueblos escondidos junto a lagos, ríos y frondosos bosques. En la aldea de Lipovo, podrá recoger bayas silvestres por la mañana, pasar la tarde pescando en un lago cercano, aprender a hacer queso casero y terminar la noche degustando un aguardiente local (muy fuerte). Luego, podrá descansar en  una habitación tipo bed and breakfast donde tendrá todo lo necesario para una estancia pintoresca y tranquila bajo el cielo estrellado.

Pescar en los ríos y lagos de la campiña europea es más que un pasatiempo local, es una forma de vida.

Si está buscando un lugar todavía más aislado, su siguiente parada es Hungría. No hay mejor manera de disfrutar su campiña que recorriendola haciendo múltiples paradas. Montar a caballo en las tierras de cultivo del Ecopark Bükkösd, o incluso salir de caza en busca de ciervos y jabalíes si se siente suficientemente valiente. Otras paradas obligatorias incluyen Felsőszenterzsébet y Hollókő. Hollókő es uno de esos lugares donde podrá sentarse y disfrutar realmente de la inmensa belleza que inspira la campiña europea.

No obstante, será en Polonia, donde podrá aprender más sobre el mundo rural europeo. Pase el día recogiendo bayas, probando la miel local e incluso intente fabricar quesos con sus propias manos. La leche de oveja es el ingrediente principal de muchos de los quesos locales y es una parte importante de la cocina autóctona. Si desea una experiencia más relajante, intente pescar en un río o en un lago cercano. Y aunque es un lugar ideal para acampar al aire libre, dispone de una gran oferta de hoteles, casas rurales y bed and breakfast para una estancia más acogedora.

Aprenda una habilidad nueva como el tallado en madera durante su aventura rural en Europa.

Por último, asegúrese de hacer una parada en Rumanía, donde siglos de costumbres todavía marcan las maneras de hacer las cosas. En cada parada, gente amable le dará la bienvenida con los brazos abiertos en sus abundantes granjas. Con más de 2.500 casas de huéspedes, siempre tendrá un lugar para elegir. Podrá familiarizarse con las costumbres de las familias que llevan tallando la madera de generación en generación, fabricando heno o trabajando la tierra junto a los granjeros. Es un lugar donde usar las manos durante sus vacaciones, convirtiéndolas en una experiencia única y muy gratificante para cualquier visitante. Hospedarse en una casa de huéspedes es disfrutar una auténtica estancia europea.

A lo largo de los caminos, se cruzará con caballos salvajes, disfrutará de la flora local y verá las colinas salpicadas de pequeñas granjas. Tanto si decide hacer un viaje por carretera o atravesar caminos por su cuenta con su mochila, conseguirá que este viaje se convierta en una aventura muy personal. Podrá alojarse en un bed and breakfast cerca de aldeas agrícolas o alojarse en una granja local. Nunca se sabe qué nueva sorpresa le puede esperar en la cima de la próxima colina o al girar en la siguiente curva. Disfrute de la tierra. Relájese en el campo. Y allá donde le lleve su camino durante este viaje rural, disfrute de cada momento.