Europa a través de la mirada de un niño

Viajar al extranjero con niños puede ser todo un reto por muchos motivos, pero uno de los aspectos más complejos al planificar unas vacaciones en familia es encontrar actividades que respondan a los gustos e intereses de todos. Aunque pasar horas en museos o disfrutar de una cata de vino pueda ser su idea de viaje perfecto, es posible que estas actividades no resulten tan atractivas para los más pequeños. Eso no significa que toda la estancia tenga que girar en torno a ellos, pero sí conviene incluir al menos una actividad al día pensada especialmente para que también disfruten.

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Parques de atracciones como LEGOLAND, en Dinamarca y Alemania, o Disneyland París, en Francia, son opciones evidentes para un viaje familiar por Europa. Allí, los niños podrán emocionarse viendo a sus personajes favoritos, mientras usted disfruta de la experiencia europea con la tranquilidad de saber que ellos también se lo están pasando en grande.

Si Disneyland no entra en sus planes, siempre puede buscar actividades que resulten atractivas tanto para adultos como para niños. Un buen ejemplo es el Tren del Chocolate de Montreux, en Suiza. Este recorrido permite viajar en tren hasta Gruyères para visitar una de las fábricas de queso más famosas del mundo, dedicada al gruyère, y continuar hasta la fábrica de chocolate de Nestlé, donde la visita, por supuesto, termina con una degustación del exquisito chocolate suizo.

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También puede dejar que los intereses de sus hijos inspiren la ruta del viaje. Si les fascinan los caballeros, príncipes y princesas, considere llevarlos a recorrer los castillos del Reino Unido, de Alemania o de Francia. Si les apasionan los dinosaurios, el Museo de Historia Natural de Viena, en Austria, les permitirá ver de cerca fósiles como los que han imaginado tantas veces en películas y libros. Si viajan en fechas cercanas a la Navidad, la aldea de Santa Claus, en Finlandia, es lo más parecido al mítico Polo Norte de los cuentos navideños. Allí incluso tendrán la oportunidad de conocer al mismísimo Santa Claus en persona, siempre que hayan sido buenos, claro. En Luxemburgo, el Parc Merveilleux combina un zoológico con un parque temático inspirado en los cuentos de hadas: el lugar perfecto para niños amantes de los animales y con mucha imaginación.

Durante su viaje por Europa, conviene asegurarse de que la comida les agrade a sus hijos. Al comer fuera, encontrará menús infantiles en muchos restaurantes, aunque no se sorprenda si no incluyen nuggets de pollo u opciones similares. Aun así, muchos lugares ofrecen platos que pueden resultarles apetecibles, como un croque monsieur en Francia, que es básicamente un sándwich caliente de queso y jamón. También puede animarlos a probar una auténtica pizza italiana, muy diferente de las versiones que quizá conozcan, o las verdaderas patatas fritas belgas, que en realidad nacieron en Bélgica y no en Francia. En cualquier caso, si su hijo es algo exigente con la comida, merece la pena consultar el menú con antelación.

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Seguramente también querrá encontrar un alojamiento agradable durante su estancia. Puede que a usted le apetezca hospedarse en un hotel con encanto en el centro de una ciudad histórica, pero es probable que sus hijos se emocionen mucho más con algunos de los resorts del Mediterráneo, especialmente si cuentan con un parque acuático cerca. Muchos de estos hoteles y complejos se encuentran en primera línea de playa y ofrecen entretenimiento para los más pequeños, mientras usted disfruta de un merecido descanso, se relaja y se deja mimar con todo lo que la costa mediterránea tiene para ofrecer. ¿A que suena bien?

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