Las maravillas rurales de Europa

Lejos del bullicio de ciudades como París, Barcelona y Florencia, hay lugares donde se puede disfrutar de una mayor tranquilidad. Lugares donde puede estirarse las piernas y respirar el aire más puro de Europa. Se trata de la campiña y de las zonas rurales de Europa.  

Casi todos los países tienen paisajes pintorescos de abundantes campos que emanan una dulce serenidad. Tanto si le atraen las zonas rurales y el campo como si desea disfrutar de unas vacaciones más allá de las ciudades turísticas, la campiña europea es el lugar idóneo.

Comience su aventura rural en Serbia, un país tranquilo y pintoresco, salpicado de pequeños pueblos en mitad de la nada, también llamados pueblos étnicos. Disfrute en una de sus pequeñas granjas con su característico olor a madera tallada. Participe en una recolección de fresas, setas u otro producto cultivado localmente y acompáñelo todo con leche fresca de la granja. No tendrá que preocuparse por buscar un hotel cercano; podrá alojarse en la misma granja en una de las cabañas.

Wooden cottages with thatched roofs nestled in green mountain landscape under a partly cloudy sky.
Drvengrad, pueblo tradicional de montaña en Mokra Gora, Serbia. © Jovan Vasiljević (Unsplash).

Si los pequeños pueblos étnicos de Serbia no le resultan lo suficientemente emocionantes, puede cruzar a Montenegro. En este país de los Balcanes encontrará pueblos escondidos junto a lagos, ríos y frondosos bosques. En la aldea de Lipovo, podrá recoger bayas silvestres por la mañana, pasar la tarde pescando en un lago cercano, aprender a hacer queso casero y terminar la noche degustando un aguardiente local (muy fuerte). Luego, podrá descansar en  una habitación tipo bed and breakfast donde tendrá todo lo necesario para una estancia pintoresca y tranquila bajo el cielo estrellado.

Boats on calm water near stone buildings with mountains in the background at sunset.
Perast al atardecer, bahía de Kotor, Montenegro. © Shutterstock.

Si busca un lugar aún más aislado, su siguiente parada es Hungría. No hay mejor manera de disfrutar de su campiña que recorrerla con múltiples paradas. Montar a caballo en las tierras de cultivo del Ecopark Bükkösd, o incluso salir de caza a buscar ciervos y jabalíes si se siente lo suficientemente valiente. Otras paradas obligatorias incluyen Felsőszenterzsébet y Hollókő. Hollókő es uno de esos lugares donde podrá sentarse y disfrutar realmente de la inmensa belleza que inspira la campiña europea.

Girls in traditional folk dresses dancing in a circle outdoors.
Danza tradicional en Hollókő, Hungría. © Shutterstock.

No obstante, será en Polonia donde podrá acercarse más al mundo rural europeo. Pase el día recogiendo bayas, probando la miel local o incluso intentando elaborar queso con sus propias manos. La leche de oveja es el ingrediente principal de muchos quesos locales y forma parte importante de la cocina autóctona. Si desea una experiencia más relajada, pruebe a pescar en un río o en un lago cercano. Y aunque es un lugar ideal para acampar al aire libre, también cuenta con una amplia oferta de hoteles, casas rurales y bed and breakfasts para una estancia más acogedora.

Wooden cabin surrounded by purple wildflowers and misty mountains.
Casa tradicional en los montes Tatras, Polonia. © Szymon Gruszczyński (Unsplash).

Por último, asegúrese de hacer una parada en Rumanía, donde siglos de costumbres todavía marcan las formas de hacer las cosas. En cada parada, gente amable le dará la bienvenida con los brazos abiertos en sus amplias granjas. Con más de 2.500 casas de huéspedes, siempre tendrá un lugar para elegir. Podrá familiarizarse con las costumbres de las familias que llevan tallando la madera de generación en generación, fabricando heno o trabajando la tierra junto a los granjeros. Es un lugar donde se pueden usar las manos durante sus vacaciones, convirtiéndolas en una experiencia única y muy gratificante para cualquier visitante. Hospedarse en una casa de huéspedes es disfrutar de una auténtica estancia europea.

A lo largo de los caminos, se cruzará con caballos salvajes, disfrutará de la flora local y verá colinas salpicadas de pequeñas granjas. Tanto si decide hacer un viaje por carretera como si decide atravesar caminos por su cuenta con su mochila, conseguirá que este viaje se convierta en una aventura muy personal. Podrá alojarse en un bed and breakfast cerca de aldeas agrícolas o en una granja local. Nunca se sabe qué sorpresa nueva le puede esperar en la cima de la próxima colina o al girar en la siguiente curva.

 Disfrute de la tierra. Relájese en el campo. Y allá donde le lleve su camino durante este viaje rural, disfrute de cada momento.

ro-shutterstock-50708566-hd-s.jpeg
Tallado de madera en Europa. 
Destino de esta experiencia

En los alrededores

Ver todo

Experiencias similares