El fabuloso sistema ferroviario de Europa permite conectar fácilmente a un gran número de ciudades de distintos países. Un viaje en tren es práctico y atractivo, además de ofrecer las mejores vistas del continente.
Las diferentes líneas de transporte, permiten una amplia libertad al viajero para diseñar su propio viaje. La Línea del Douro en Portugal recorre el río Duero con inicio en Oporto y punto final en Barca d’Alva. La ruta atraviesa numerosos viñedos a lo largo de su recorrido. Muchas de las estaciones intermedias le harán sentir como si viajase al pasado, a la época de los grandes trenes de vapor. Para disfrutar de una espectacular vista panorámica del Mediterráneo sin bajarse del tren, viaje por la costa de las Cinque Terre en Italia. El tren conecta estos cinco pueblos de casas de colores construidos sobre acantilados. Aunque esta sea una ruta corta, le permitirá vivir una experiencia única.
Otras dos rutas de gran interés son la Línea Bergen, en Noruega, y el Glacier Express, en Suiza. Esta última, recorre las montañas de los Alpes de Zermatt a St. Moritz. Las majestuosas montañas le brindarán una experiencia inolvidable, con vistas espectaculares a algunos de los picos más altos del continente. Si es un amante de los dulces, tome el tren del chocolate suizo, con parada en la fábrica de Nestlé.
Las numerosas conexiones ferroviarias hacen que viajar por Europa sea muy sencillo y asequible. Una buena idea es hacerse con un pase Eurail. Ya sea para viajar por diferentes países o en un mismo país, este billete le ofrece, además, una amplia flexibilidad horaria. Diseñe su propio viaje y adéntrese en el corazón del continente viajando en tren.