Tallín, la capital, es una de las ciudades medievales europeas mejor conservada, famosa por sus murallas de piedra; calles serpenteantes y adoquinadas y callejones iluminados por antorchas; misteriosas escaleras y torres. No deje de visitar el castillo de Toompea datado a principios del siglo XIII, Toomkirik (iglesia abovedada) y Raekoja Plats (la plaza del ayuntamiento). En verano, el sol no llega a ponerse, animando a los locales y a los visitantes a disfrutar de los numerosos bares y cafeterías con terrazas al aire libre. Al llegar el verano, la actividad se traslada a las tradicionales bodegas.
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Estonia.