Bélgica tiene algo especial. Quizás sea su gente, amable y acogedora a quienes, con tres lenguas oficiales, aún les resulta fácil conversar en inglés, la cuarta lengua no oficial.

Quizás sea la impresionante arquitectura que decora las pintorescas plazas adoquinadas. O quizás sea la increible gastronomía que se puede encontrar en la amplia variedad de restaurantes, en los que cada comida parece mejor que la anterior. Energética y despreocupada, la atmósfera general en Bélgica es contagiosa, invitándonos a vivir como belgas y disfrutar de la vida.

Bien situada entre France y Holanda, el reino de Bélgica abarca todo lo bueno que ofrece Europa en un espacio no mayor que Maryland. En un mismo día puede dar un romántico crucero por un canal en Brujas, buscar diamantes en Antwerp, disfrutar de unos gofres en la playa de Oostende y explorar un museo en Bruselas. Una densa red ferroviaria conecta toda Bélgica y hace que los desplazamientos sean sencillos y cómodos para los viajeros.

Bélgica, a menudo conocida como la "Esencia de Europa", es tanto multicultural como multilingüe. Flandes, en el norte, una llanura cruzada por canales, presume de sus ciudades repletas de arte medieval, como Antwerp, Brujas y Gante. Al sur, en Wallonia, encontrará las onduladas colinas de Ardennes, innumerables castillos, y las ciudades de Liege, Namur y Tournai. La ciudad de Bruselas es una de las grandes capitales cosmopolitas del mundo, sede tanto de la Unión Europea como de la OTAN, así como abundantes empresas de comercio y finanzas internacionales.

La historia de Bélgica siempre ha estado ligada a intercambios comerciales y culturales, y gran parte de su personalidad se de be a su papel como gran punto de reunión de la europa occidental. Resulta difícil encontrar un país que no reclamase la soberanía de Bélgica en algún momento de su historia. En la arquitectura y el modo de vida belga aún podemos encontrar indicios austriacos, españoles, francese y holandeses. Encontrará impresionantes ejemplos de arte y arquitectura pasados y presentes: románicos, góticos, barrocos y art nouveau.
De alguna forma Bélgica a mantenido un enfoque sencillo a toda su sofisticación internacional. Es un país para entendidos, pero éstos no deben tomarse a sí mismos muy en serio, dado que ni los propios belgas lo hacen. Y después de todo, ni siquiera hemos mencionado la cerveza y el chocolate.